La flora intestinal juega un papel crucial en la salud del ser humano1,2. Desde hace millones de años el ser humano ha coexistido con millones de microorganismos en una perfecta simbiosis3,4, de manera que nuestro sistema inmune necesita de esos microorganismos para funcionar adecuadamente1,2. Una de las consecuencias de un estilo de vida no saludable es la disbiosis intestinal con un aumento de la familia de las bacterias Firmicutes y una disminución de las Bacteroidetes, que puede dar lugar a un aumento de las enfermedades inflamatorias y autoinmunes1,3,5. En la actualidad debido en parte al exceso de higiene hay una alteración en la flora intestinal de los seres humanos en los países occidentalizados que ha dado lugar a un aumento en la prevalencia de enfermedades inflamatorias4.

En un estudio publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los autores compararon la flora intestinal de 14 niños de un área rural de Burkina Faso con 15 niños de un área urbana de Florencia, Italia. Los autores encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos. Los niños de Burkina Faso tenían un mayor número de bacterias de la familia Bacteroidetes y un menor número de bacterias de la familia Firmicutes. Las bacterias Bacteroidetes tienen un efecto positivo sobre la salud mientras que las Firmicutes poseen varios efectos negativos sobre la salud de las personas. Además, la cantidad de ácidos grasos de cadena corta (con marcados efectos positivos sobre la salud) en los niños de Burkina Faso era significativamente diferente3. Además, en otro estudio publicado recientemente en la misma revista, los autores demostraron que los probióticos eran capaces de generar células con capacidad de regular el sistema inmune (células T reguladoras)5. Por otro lado, los autores del estudio concluyeron que el uso de probióticos era efectivo en modelos experimentales de enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn), dermatitis atópica y artritis reumatoide5.

Debido al hecho de que en la actualidad la dieta es pobre en fibra soluble (aporta el sustrato energético para las bacterias del colon con función de regular el sistema inmunológico) y que vivimos en un ambiente con demasiada higiene, la flora intestinal de la mayoría de occidentales está alterada. Por lo tanto, el uso de probióticos, como el Kyodophilus 9 estirpes, junto con un consumo elevado de frutas, verduras y tubérculos, puede ser una estrategia adecuada para mejorar enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Referencias

1. Cummings JH, Antoine J-M, Azpiroz F, et al. PASSCLAIM–gut health and immunity. Eur J Nutr. 2004;43 Suppl 2:II118–II173.

2. O’Hara AM, Shanahan F. The gut flora as a forgotten organ. EMBO Rep. 2006;7(7):688–693.

3. De Filippo C, Cavalieri D, Di Paola M, et al. Impact of diet in shaping gut microbiota revealed by a comparative study in children from Europe and rural Africa. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 2010;107(33):14691–14696.

4. Rook GAW. 99th Dahlem Conference on Infection, Inflammation and Chronic Inflammatory Disorders: Darwinian medicine and the ‘hygiene’ or ‘old friends’ hypothesis. Clinical & Experimental Immunology. 2010;160(1):70–79.

5. Kwon H-K, Lee C-G, So J-S, et al. Generation of regulatory dendritic cells and CD4+Foxp3+ T cells by probiotics administration suppresses immune disorders. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 2010;107(5):2159–2164.